El último grito de ayuda

A continuación os dejo una pequeña historia que escribí para el periódico escolar de mi instituto, espero que os guste



La primera historia ocurrió entre estas nuestras paredes. Todos hemos pasado montones de veces por el primer piso del edificio A o también conocido como el edificio viejo. Al lado del departamento de Filosofía y de Francés están los baños de los chicos, en frente de este vemos un aula de modulo de electrónica y justamente al lado de este se encuentra una puerta cerrada. Esta puerta conduce a un baño de chicas el cual cerraron y hasta al día de hoy no se ha vuelto a abrir, tan grande fue el motivo por el que lo cerraron que algunos profesores intentan olvidarlo mientras lo ocurrido solo lo conocen unos pocos y hoy os tocará saber lo ocurrido realmente.


Día 15 de febrero del año 1996, segunda hora. Aula 14, los alumnos de tercero andaban a la mitad de la clase matemáticas, era una mañana muy triste el cielo amenazaba una gran tormenta. Laura le habla a Marta de un chico de bachillerato por el cual todas estaban locas, a estas dos amigas soltaron una pequeña carcajada, José Luís el profesor de matemáticas al oír esta impertinencia mando a llamar a Marta para que resolviera una ecuación de segundo grado.-Pero si yo no he hecho nada profesor.- dijo Marta.- Yo soy el profesor y tu la alumna.-dijo el profesor. En el momento que estaba copiando la ecuación se fue la luz en todo el centro educativo, el frío se apodero de los alumnos y una risa juvenil e infernal recorrió todo el pasillo. A los cinco minutos de esto volvió la luz. Laura que no se podía aguantar. -Profesor, ¿puedo ir al servicio?- Sal pero rápido. Cuando volvió Laura esta muy pálida el profesor le pregunto si se encontraba bien y ella respondió que sí. Al incorporarse a su asiento le comento a Marta que en el baño sintió un presencia muy extraña y como si la alegría o la felicidad hubieran desparecido. Termino la clase todos los alumnos se dirigieron a Educación Física, a los diez minutos de empezar la clase empezó a llover y como estaban en el patio Jaime Álvarez decidió dar una clase teórica. Todos los alumnos tomaron las escaleras de la cafetería hacia su clase, las dos ultimas alumnas eran Laura y Marta detrás venía el profesor Jaime, al llegar arriba se encontraron con el servicio abierto, a Marta le entro curiosidad por lo que su amiga le había contado su amiga, así que decido ir al interior del baño. En el momento de pasar lista Jaime llego al nombre de Marta y su amiga le respondió que estaba en el servicio. En ese momento se escucho un grito en el cual parecía que la vida se iba en él. El profesor salió como un rayo y los alumnos detrás, como los pollitos a la gallina. Jaime encontró a todo el alumnado de asomado al pasillo y unos cuantos profesores en la entrada del lavabo. Uno se acerco a Jaime y le dijo.-A fallecido la alumna Andrade. Jaime no lo podía creer lo que veían sus ojos, allí estaba ella blanca como el mármol y los ojos muy abiertos. Cuando le hicieron la autopsia los médicos comprobaron algo fuera que no encontraban repuesta, Marta no tenía ni una gota de sangre en su interior. Pasaron los meses y en mayo tuvieron que cerrar el servicio ya que algunas alumnas asustadas habían confesado ver sangre que manaba de los azulejos rosas. Hasta el año 2002 se estuvo usando de escobero hasta que una tarde dos limpiadoras llegaron a ver lo inolvidable en sus vidas una mancha de sangre en la pared en la que se podía leer claramente:

¡SOCORRO!

Hasta el día de hoy no se ha vuelto abrir, eso sí algunos juran oír un lamento femenino en determinadas horas y por las noches misteriosamente se enciende y se apaga la luz de dicha habitación.

"Una mente con miedo es aquella que se debate entre la locura y la cordura."

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